Archive for 25 marzo 2009

Bendita primavera.
marzo 25, 2009

 

La semana pasada asistimos a otro conflicto mediatizado cuya cola se prevé larga y controvertida. Conflicto porqué hubo agresiones (injustificadas o no, he aquí el corazón del debate); mediatizado porqué una vez más allí estaban las cámaras para no dejar escapar ningún detalle y si se tercia, añadir más sustancia al asunto. 

A estas alturas todo el mundo sabe lo que ocurrió en la plaza universidad y en los aledaños de la plaza de Sant Jaume. Todos sabemos lo que ocurrió porqué lo hemos visto, lo hemos leído, algunos incluso lo habrán vivido, pero a todos nos invade la misma sensación contradictoria….creemos saber, pero nos invaden las dudas. Dudas ante lo que nos han mostrado pero que, muchas veces nos resistimos a creer, o dudas ante lo que no hemos visto aún pero sabemos que ocurrió.

Sea como fuere, la mediatización comporta estos riesgos. Al final uno no está seguro de cuales son los hechos informativos y cual es la verdad en todo el embrollo. Por la televisión vimos cargas brutales, aparentemente injustificadas, que se cobraron las frentes de reporteros gráficos y hasta la inocencia de un pobre niño que solo paseaba con su madre. Pocos días después aparece un video del desalojo del rectorado de la universidad donde observamos unos mossos pacíficos ante un grupo de alumnos que poco a poco van caldeando los ánimos. ¿Cargas injustificadas? seguramente, pero no en todos los casos. ¿Provocación de los manifestantes? puede, pero tampoco en todos los casos. Y es aquí cuando entra en juego el grave error de la generalización, que todo lo mide con el mismo rasero sin particularidades ni excepciones. Es la generalización la que nos arrastra a la equivocación, a la duda. Y la generalización es obra del cámara que graba, del técnico que edita, del locutor que comenta y del espectador que juzga. Todos formamos parte de una cadena que recoge unos hechos y los manipula hasta darles la forma deseada. Porque…¿qué es más fácil, culpar a las fuerzas del orden y a su disuasoria presencia o a unos pobres estudiantes desencantados con el sistema?

Supongo que muchos dirán que esto ha pasado siempre y rescataran recuerdos de dias oscuros corriendo delante de los grises. Pero ¿no es ese argumento tremendamente preocupante? ¿Volver de esta manera al pasado más rancio e intransigente, en pleno 2009, a punto de terminar la primera década de este siglo XXI?

Al final, ni yo mismo sé argumentar mis pensamientos. Y siento que esta entrada solo sea humo y preguntas lanzadas al aire. Pero es un claro reflejo de los sentimientos que me producen este tipo de acciones. Todo es humo, palabras vacías. Ceses de responsables, estudiantes que amenazan con algo más grande y mejor. Palabras y palabras que se las lleva el viento de esta primavera que acabamos de estrenar.

O tal vez sea tan solo eso…….esta  primavera que nos altera la sangre a todos.

Los payasos de la tele.
marzo 18, 2009

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Estos últimos tres días los medios de comunicación vuelven a hacer gala de lo sofocantes, insistentes y repetitivos que pudeen llegar a ser con temas tan morbosos como el proceso judicial de Josepf Fritzl, o como se le conoce mediáticamente “el mosntruo de Amstetten”. Del juicio se sabe más bien poco puesto que la información se filtra a cuenta gotas, y ante la falta de noticias los medios allí apostados (no van a hacer el viaje en valde) se han dedicado a jugar al gato y el ratón con el procesado intentando obtener una imágen de su cara al descubierto (recordemos que Fritzl ha aparecido en todo momento con el rostro tapado por un ya famoso archivador de color azul). Todo este “tinglado” me ha hecho reflexionar sobre la manera en que los medios de comunicacion (especialmente la televisión por meras razones de inmediatez) intentan llenar hojas y hojas (minutos, en este caso) con informaciones  a veces insubstanciales pero tremendamente morbosas. En este caso, por ejemplo, prima la imagen, la instantánea del momento, la cara del “monstruo” -que ya ha sido reproducida hasta la saciedad en el momento en que se destapó el caso- por encima de la historia, del proceso, de la resolución que no llega.

Ante este circo “plantado” en las puertas de los juzgados de la pacífica población austriaca de Sankt Pölten (recordemos también que su alcalde está aprovechado este revuelo para promocionar su localidad) mi interés  ha desaparecido, se ha evaporado.  No voy a negar que la historia y sus protagonistas me fascinan y horrorizan a partes iguales pero con dicho tratamiento obsesivo y falto de sustancia simplemente me limito a “consumir” las noticias que me llegan de ese pqueño rincón de centro-europa como espectador pasivo y completamente desencantado.

 Tan solo ayer todo este embrollo me hizo reflexionar minimamente cuando se difundió que la hija maltratada y sistemáticamente violada por Fritzl declaró durante 11 horas contando todo lo que vivió en su captiverio.  No pude evitar imaginarme a esa mujer ante tal sacrificio, el de narrar al detalle la tortura y la angustia que vivió durante más de 20 años. 24 años condensados en 11 horas. 11 horas de sentimientos encontrados, imágenes agolpadas, sensaciones revividas, angustias rescatadas….11 horas de horrorosa síntesi indeseable para cualquier ser humano. Ante esta muestra de entereza y esfuerzo -si bien no se conoce de que manera abordó Elizabeth Fritzl la historia de su desgraciada vida- no hay televisiones, periodistas, fotógrafos que valgan.

En ese momento se encontraron dos tipos de mensajes, dos tipos de historias: dentro, una mujer removiendo sus entrañas, fuera una marea de flashes en busca del mejor “higadillo”.

Relatos y retratos.
marzo 12, 2009

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Cuando digo que el tema escogido por Coca Cola no es nada nuevo (el planteamieto tampoco) solo hace falta fijarnos en los grandes nombres de la literatura (contemporánea o no) para darnos cuenta que la vejez y las consecuencias del paso del tiempo son sujetos muy recurrentes en todo tipo de relatos.

“El retrato de Dorian Grey” del escritor irlandés Oscar Wilde es, tal vez, el ejemplo más evidente. Una novela moralista, como tantos otros relatos del irreverente escritor, que sin embargo pretende mostrar la absurdidad de los convencionalismos de la sociedad victoriana. Los relatos de Wilde buscan precisamente eso, poner en evidencia las normas morales establecidas a través de paradójicas historias donde los personajes han interiorizado (para bien o para mal) la ética moral de una sociedad que a menudo les oprime y les conduce a la infelicidad. 

Dorian Gray, un personaje místico a la vez que atractivo, encarna la locura y la enajenación provocadas por un hedonismo excesivo y una búsqueda constante de la eterna juventud. A través de un retrato que embejece en lugar del personaje de carne y huesos, Wilde nos advierte de los peligros de una vida abocada a la corrupción del alma y de la decadencia de una sociedad que se muestra arrogante, perversa y retorcida. Además, el autor marca muy bien el punto de inflexión entre la vida perfecta donde la belleza y la juventud imperan sobre todas las cosas (cuando Dorian Grey es joven y su retrato refleja el resplandor de su belleza) y cuando Grey sucumbe a las tentaciones y al libertinaje inducido por esa obsesión por el mito de la eterna juventud (cuando el retrato empieza a distorsionarse y mostrar la cara oculta del protagonista).

Lo han vuelto a hacer.
marzo 11, 2009

Que los creativos de Coca Cola son unos maestros en el arte del lenguaje publicitario no es nada nuevo.  Una vez al año, como mínimo, nos regalan una obra maestra digna de merecidos elogios, a pesar de los incansables detractores de los intereses comerciales que se esconden en cualquier spot televisivo. Motivaciones económicas a parte (que las hay, siempre las hay) la marca ha vuelto a pellizcar nuestra fibra más sensible con un anuncio de producción sencilla y mensaje conmovedor, siguiendo la tónica de la “nueva publicidad” (que ya parece quedar obsoleta) iniciada en paises sudamericanos como Mexico y Argentina.

Esta vez, y como no podía ser de otra manera, el tema de la crisis económica es el leitmotiv de este spot con moraleja esperanzadora donde el hombre más anciano de España, Josep Mascaró, nos recuerda que lo importante es vivir y disfrutar, aunque sea con el cinturón apretado. La destinataria de tan razonable mensaje es una tierna niña recien nacida en representación de las nuevas generaciones que reciben el legado de un mundo complejo, combulso y a menudo poco alentador. La idea, aunque poco original, es tremendamente efectiva sobretodo en estos tiempos que corren. Siempre es reconfortante que alguien te recuerde tiempos peores y que te explique las vicisitudes pasadas que en nada quedan si las comparamos con las actuales. La crisis es amenazadora, nadie lo duda, pero es bueno saber que la naturaleza humana es tremendamente resistente y que al final todo se convierte en una mera anecdota.

Josep Mascaró, el hombre más anciano de España, nos recuerda precisamente lo único que importa en la vida, la felicidad personal y la autorealización; el estar bien con uno mismo y transmitirlo a los de alrededor. Porque al final, eso es lo que nos queda…y si sirve para vender más refrescos, pues mejor que mejor.