Archive for 16 abril 2009

Compresas y fiestas.
abril 16, 2009

 

Hoy me permito rescatar un anuncio de este mismo año que, si no me equivoco, ha dejado ya de emitirse. Ha dejado de emitirse, sí, pero no ha dejado de existir como otros muchos spots que caen irremediablemente en el olvido después de abandonar las pantallas de nuestros televisores. Podríamos decir que esa es una de las características más remarcable de la publicidad de consumo: la premisa del usar y tirar que llega a todos los rincones de la comunicación, ya sea publicitaria, periodística, corporativa o de cualquier otra índole.

Este anuncio, sin embargo, encarna otra de las características más destacables de esta vorágine consumista, la de reproducción masiva a través de los canales más insospechados. Y en esta ocasión, solo una frase ha conseguido tal azaña. Si empiezo explicando que se trata de un anuncio de compresas seguramente seran pocos los que identifiquen el spot del que estoy hablando. Si pronuncio la ilarante frase “Eshh una fieshhta”, seguramente la cosa cambie sustanciablemente. Aquí, el producto es lo de menos, lo que importa es la situación que se presenta en el anuncio y la comicidad que este  desprende. Pero lo curioso del caso es que la audiencia ha picado en el anzuelo y ha encontrado la propuesta de lo más divertida (no consigue carcajadas pero a la mayoría nos ha conseguido arrancar aunque sea la más leve de las sonrisas). Y es ahi cuando la maquinaria de la comunicación masiva empieza a funcionar. Blogs y foros dieron el pistoletazo de salida (la immediatez de internet no cuenta con competidores) comentando el dichoso anuncio hasta la saciedad. Luego vinieron las redes sociales y el boca a boca hasta acabar siendo carroña de los medios generalistas que, no nos engañemos, siempre van a remolque de lo que la red dicta.

El otro día iba por la calle, y no pude evitar escuchar la conversación de un grupo de adolescentes apostados ante la puerta de un instituto. Desconozco la temática de su discusión pero todo lo que logré ohir fue la frasecita en boca de un chico entregado a su discurso ante sus compañeros. Las risotadas fueron inmediatas y en ese preciso instante supe apreciar el verdadero éxito del anuncio. Cuando un anuncio llega a la calle, el triunfo es ya un hecho. Poco importa la escasa brillantez del mismo. Todo lo que queda es la imágen en la retina (en este caso una frase) que, vete tu a saber porqué, ha llegado a calar hondo en las conciencias del respetable.

Y que luego alguien se atreva a preguntar que era lo que se anunciaba.

La comida está en la mesa.
abril 15, 2009

shibuya

Cada vez que me fijo, cada vez que hago el esfuerzo de analizarme a mi mismo siempre llego a la misma conclusión: mi vida está hecha de paradojas. No entraré a describir todas y cada una de ellas (no es el momento ni el cometido de este blog) pero hay una, especialmente una, que me produce especial ironía. Si, soy periodista (o un proyecto de) y la información no es una de las prioridades en mi vida. Lo reconozco y supongo que mi caso no se aleja demasiado del de mis demás compañeros (sin generalizar, por supuesto). La razón? la desconozco, pero cada vez más tiendo a pensar que es tan solo una cuestión de hábitos, de malos hábitos, seguramente. A caso alguien nos ha recomendado fervientemente que teníamos que hacer de la información uno de los pilares de nuestras vidas (como mínimo de la vida profesional)? En la carrera se nos insinúa nuestro deber de conocer la actualidad pero supongo que si no se inculca concienzudamente desde un buen principio, el alumno pierde fuelle y se deja llevar por la vorágine informativa de la que somos víctimas en estos tiempos. Información a mansalva pero sin jerarquizar, sin analizar, sin digerir.

Esa es la constante en un día de mi vida, informativamente hablando. No soy capaz de digerir tanta información, al menos no como me gustaría hacerlo. Tengo la sensación que conozco la actualidad a medias, de una manera sesgada y solo del modo que los medios deciden, sin darme mucha opción a elegir. Es cierto que disponemos de incontables medios para informarnos, para contrastar, pero al fin y al cabo todos ofrecen discursos demasiado parecidos. Desde las noticias de buena mañana en la radio, hasta el informativo por la noche, pasando por los gratuitos que leo en el transporte o los portales de internet, todo parece bailar al mismo son, todos los tonos de la paleta se parecen irremediablemente. Tal vez por eso, no presto atención y me resigno a convertirme en un espectador/oyente/lector pasivo. La información debe proporcionarse de manera democrática pero, al fin y al acabo, uno mismo debe buscarla y adaptarla a sus inquietudes e intereses. 

Sin embargo los hábitos son tan malos que a menudo la tarea de buscar y seleccionar resulta ignominiosa, aunque se trate de algo que nos resulte interesante de verdad. Suelo hacerlo en revistas especializadas, o en blogs de internet (de nuevo tanta información sin jerarquizar se presenta como un obstáculo) pero siempre cosas breves y muy puntuales. Y sí, soy consciente que no soy conocedor de la actualidad más candente en muchos ámbitos pero tampoco quiero serlo por deber, ni por obligación. Como periodista debo informarme, pero no quiero hacerlo a todas horas y de manera indiscriminada. Por eso opto por una información a la carta (general o especializada) pero allí donde yo quiero encontrarla. No me interesan los diarios gratuitos “impuestos”en el metro a las 8 de la mañana, ni la radio del taxista que te acompaña en el trayecto, ni los boletines horarios, ni los avances informativos, ni la vorágine de internet, ni el volumen atroz de datos, comparaciones, estadísticas, monográficosm ruedas de prensa, comunicados…

La actualidad no se detiene nunca, de acuerdo. Pero por suerte el hombre aun tiene la capacidad de hacerlo, de pararse a pensar y digerir lo que le echan al plato.