Archive for 27 mayo 2009

Parto flex.
mayo 27, 2009

Hoy he visto otro ejemplo intachable del poder de la publicidad. De nuevo un anuncio, sencillo, puro, limpio, donde la palabra y el discurso son el arma principal para convencer al espectador.

En él vemos y escuchamos a una mujer hablando sobre el parto de su segundo hijo y nos trata de convencer que el mejor lugar para hacerlo es en casa, en la propia cama. Intereses publicitarios a parte (adivinad que es lo que se anuncia) este anuncio transmite una paz interior, una harmmonia y una belleza solo identificable con momentos tan íntimos y cruciales como lo es un parto. 

Hasta yo, siendo hombre, he querido por un momento vivir algo parecido. Juzgad vosotros mismos.

 

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Finales inesperados.
mayo 25, 2009

1958 Ford Thunderbird

El semáforo se puso en verde justo en el momento en que Carla se disponía a retocarse el maquillaje en el reflejo del retrovisor. No había dormido nada la noche anterior y su piel se resquebrajaba a tiras por el cansancio y el sufrimiento que la torturaban en las noches de verano. Guardó resignada la polvera de nácar turquesa y pensó que ya tendría ocasión de hacerlo en el siguiente cruce, o en siguiente, o tal vez ya no valía el esfuerzo. Cambió de marcha, pisó a fondo el acelerador y aún con los pensamientos de lo que había ocurrido la noche anterior en la cabeza, prosiguió su marcha sin reparar en en el velocímetro. EL revólver resplandecía en su bolso.

Después del colegio, llegaba la recompensa. Pero aquel día nadie había ido a recoger a Marco a la escuela. Pero no le importó lo más mínimo. Ya había llegado el momento de actuar como los adultos e ir a por su merienda el sólo. Su madre siempre le compraba un dulce en el colmado de la esquina, uno de esos mantecados que resplandecían en el escaparate, rebosantes de azúcar glasé. Pero aquel día su madre le había dejado muy claro que tenía demasiadas cosas que hacer y que, muy a su pesar, tendría que dejarle volver solo a casa. Él sabía que la discusión de anoche con su padre tenía algo que ver con su repentina falta de tiempo pero decidió no darle más vueltas. Al fin y al cabo eran temas de mayores. Segundos más tarde, el mantecado en la vitrina, el chirrío de los pneumáticos, la cara de terror de su madre…

No hay nadie más orgulloso que Juan, pero aquel día asumió su parte de culpa y se arrepentió una y otra vez de haber tratado con tanta brutalidad a su mujer. La había dejado marcharse, congelado en su silla de mimbre, sin tan solo poder articular un músculo, sin poder balbucear palabra que la retuviera unos segundos más antes de flanquear la puerta. Estaba convencido que aquella vez no volvería A lo largo de mañana había visto pasar repetidas veces su cabriolet tornasolado por delante del apartamento y aunque sabía que cuando las cosas se torcían su mujer se obstinaba en dar vueltas con el coche sin rumbo fijo, estaba convencido que no iba a regresar esta vez. Movido por un impulso repentino, salió de casa para esperarla en el cruce. Su intuición a flor de piel le decía que volvería a pasar una última vez. El morro del vehículo asomó por la avenida, un sonido sordo y un cegador resplandor que iluminó el interior del coche. Su hijo temblando en el suelo, gritaba sofocadamente con los ojos entornados. Y Carla, al volante, con un disparo en la sien esbozaba una siniestra sonrisa. Una sonrisa que ni su marido ni su hijo podrán jamás borrar de sus cabezas.

Generation Next.
mayo 20, 2009

campus

Generación Einstein: dícese de la primera generación de jóvenes desde la segunda Guerra Mundial, que se identifica por características positivas como la sociabilidad, la cooperación, la inteligencia y la implicación, entre otras.

La generación Einstein comprende a la generación de jóvenes que a finales de los años 80 afrontaban un futuro incierto pero completamente esperanzador marcado por el florecimiento económico de la época y la euforia colectiva ante un desarrollo fulgurante de las nuevas teconologías.

Lo que muchos se preguntan es si la generación Einstein puede aplicarse aún a las generaciones de jóvenes actuales o, por el contrario, debería revisarse el término (que por otra parte, recordemos que surge gracias a la inventiva de un autor) o incluso empezar a hablar de una nueva generación.

Baby Boom, Generación X, Generación Einstein……parece que la sociedad se empeña en etiquetar las nuevas horneadas de jóvenes destinados a cambiar el mundo pero, seguramente, si nos pusieramos a investigar a fondo nos dariamos cuenta que dichos jóvenes parece no apuntar tan alto. Almenos, por lo que respecta a la actual…

Si la generación Einstein se caracteriza por unos rasgos mayoritariamente positivos en comparación a la negatividad sintomática de la generación X de los 60 y 70, y las protestas reiteradas del Baby Boom de la posguerra, podríamos afirmar que la joven generación actual se caracteriza precisamente por una falta crónica de motivaciones, de objetivos, de causas. No me atrevo a afirmar que dichos objetivos no existen realmente -siempre hay cosas mejorables, anhelos que perseguir- pero la generación resultante de la generación Einstein padece un letargo crónico, producido, en gran medida, por la omnipresencia de la tecnológica.

Muchos diran que las tecnologías ayudan a conectar el mundo. Nada más lejos de la realidad, pero tambien lo alienan, lo trocean hasta provocar el más absoluto aislamiento del individuo en si mismo. Facebooks, Twitters, Messengers….estan haciendo de esta generación un moribundo patológico que solo se contenta con la pantalla de un ordenador como única ventana al mundo.

Para bien o para mal, la generaciones precedentes disfrutaban de características propias. La generación actual, carece de ellas. Sin más.

? ! …
mayo 20, 2009

 

 

surprise(1)

Cada vez que intentamos definir ciertos conceptos cotidianos inherentes a nuestro lenguaje nos asaltan las dudas. Es un ejercicio que hemos realizado varias veces en clase y, sinceramente, aunque puede resultar complicado o poco apetecible,  nos sirve para darnos cuenta del desconocimiento del léxico que muchos profesamos.

Hoy se nos plantean tres términos muy cercanos entre si pero que presentan particularidades que a menudo nos puede parecer imperceptibles.

¿Qué entendemos por sorpresa? ¿Y por suspense? Y la intriga…¿es comparable a alguna de las dos anteriores?

Personalmente cuando pienso en la sopresa pienso en una reacción involuntaria producida por un acontecimiento inesperado y sorprendente, capaz de modificar nuestro estado de ánimo. Es sin duda, una reacción completamente emocional y puede presentarse como una experiencia positiva o negativa.

El suspense, en cambio, lo entiendo como un proceso, como una progresión de hechos que vas desarrollándose hasta que llegan a una resolución concreta. No se trata de un instante (como suele ocurrir cuando hablamos de sorpresa) sinó un periodo más dilatado en el tiempo. El suspense puede ser la causa de la sorpresa aunque no siempre debe ser así. Es, por tanto, un concepto que engloba hechos y emociones, o más bien dicho, hechos que provocan emociones.

La intriga la concibo como un sentimiento más personal, más independiente de los actores externos. La intriga es la necesidad por saber, por conocer cosas que se nos escapan y, por tanto, nace en el interior de la persona. Es un estado emocional más íntimo e intransferible que el suspense.  La sucesión de unos hechos puede provocar suspense -es el caso de muchos relatos- pero la intriga nace de una necesidad personal por conocer, por saber cual sera el resultado de esos hechos.

Sea como sea, los tres términos son una fuente de inspiración para multitud de relatos publicitarios (por no decir la mayoría). El suspense y la sorpresa siempre aseguran una mayor retentiva del espectador y una reacción ante los estímulos del anuncio. Es el caso por ejemplo, de una modalidad de publicidad que se puso de moda hace pocos años, aunque parece que últimamente ha perdido fuelle. Se trata de la publicidad sorpresa o “dosificada”, es decir, esa publicidad que progresivamente va ofreciendo nuevos datos al consumidor hasta que finalmente se descubre el producto anunciado. Durante los primeros días, se difunde, por ejemplo, una sola frase o una sola imágen sin que se identifique el produto. A medida que trascurre el tiempo aparecen nuevos anuncios con más información, si bien aún sigue sin desvelarse el objeto de la publicidad. Al final, pasados unos días o incluso unas cuantas semanas, se desvela el producto con un anuncio sorprendente que a menudo poco tiene que ver con los spots que lo preceden.

Este es un claro ejemplo que aúna sopresa, intriga y suspense como método para captar la atención del espectador. Otro claro ejemplo, en definitiva, de los amplios recursos del discurso publicitario para alcanzar sus objetivos.